Membresía

Iniciaremos un nuevo ciclo de enseñanzas para solicitar la membresía de nuestra iglesia.
Te esperamos el domingo 16 de septiembre en la sala Barcelona a las 10 de la mañana.

Discipulado

Domingo 9 de septiembre: Ezequiel

Sala Madrid, 10 de la mañana. Estáis todos invitados. Agradecemos puntualidad.

Ayuno y Oración

Nos volvemos a ver el 1 de septiembre.
A las 10 de la mañana, sala MADRID. Estáis todos invitados.

Boletín Salem

Librados del altar
«Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abraham, y le dijo: Abraham. Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: Toma ahora tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno de los montes que yo te diré. Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó su asno, y tomó consigo dos siervos suyos, y a Isaac su hijo; y cortó leña para el holocausto, y se levantó, y fue al lugar que Dios le dijo. Al tercer día alzó Abraham sus ojos, y vio el lugar de lejos. Entonces dijo Abraham a sus siervos: Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros. Y tomó Abraham la leña del holocausto, y la puso sobre Isaac su hijo, y él tomó en su mano el fuego y el cuchillo; y fueron ambos juntos. Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas żdónde está el cordero para el holocausto? Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos». Génesis 22:1-8

He paseado muchas veces con mi hijo. Unas veces hablamos de temas muy interesantes; otras, simplemente, avanzamos en silencio sabiendo que estamos recorriendo juntos una etapa del camino. Con el paso del tiempo, muchas de estas conversaciones se nos olvidarán, pero siempre quedará en nuestro recuerdo la cantidad de veces que avanzamos juntos en la misma dirección. Puedo imaginar cómo iban caminando Abraham e Isaac juntos. Me encanta ver que Isaac tenía claro que iban a presentar un sacrificio a Dios. Conocía qué elementos eran necesarios para ello. En consecuencia, según van llegando, no puede evitar preguntar a su padre: “tenemos leña y fuego, pero żdónde está el cordero para el sacrificio?”.
Isaac conocía bien lo que era presentar una ofrenda o sacrificio al Señor. Abraham le estaba pasando bien el legado de la Palabra a su hijo. La respuesta de Abraham no es menos interesante si tenemos en cuenta que él sí sabía que no llevaba un cordero preparado y era su propio hijo a quien debía sacrificar, según lo que Dios le había ordenado. Aún así, el padre de la fe responde con una confianza al alcance de muy pocos: “Hijo, ya se encargará Dios de darnos el cordero”.
Imagino a Abraham subiendo a la cumbre, meditando en silencio el grito de una oración: “Ąayúdame, Señor! ĄAyúdame a obedecerte hasta el final! ĄHágase tu voluntad!”. Imagino a Isaac confiando en su anciano padre con la misma ternura con la que un nieto está con su abuelo. Veo en ambos, cada uno a su nivel, corazones rendidos al deseo de Dios. Corazones dispuestos a obedecer a Dios más allá de lo que las emociones, los pensamientos y hasta su voluntad les dictaba. Veo un nivel superior de entrega que trasciende al alma. Dios se agrada cuando le adoramos en espíritu y en verdad. También cuando le obedecemos así. Su respuesta no se hizo esperar. Dios nunca nos pide más de lo que en realidad podemos darle. A nosotros nos parece que sí, pero su Palabra dice lo contrario. El se presenta, al igual que Abraham, como un padre amoroso que nos acompaña en el camino, en medio de la prueba, para mostrarnos, en medio de la prueba, su gran poder y autoridad. Tenemos un Dios grande, lleno de amor y misericordia. Caminemos junto a Él con un corazón confiado y rendido a su persona.
Nunca debemos perder la perspectiva correcta. Somos nosotros, cada uno, cada individuo el que al igual que Isaac deberíamos ocupar el lugar del sacrificio. Pero Dios nos ama y busca lo mejor para nosotros proveyendo para nuestra salvación: al igual que Isaac, debemos preguntarnos żdónde está el cordero? Nuestra mirada siempre debe estar puesta en el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. ĄAleluya, tenemos un Dios que nos provee salvación a través de Jesús, el cordero de Dios!


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Culto de celebración

Todos los domingos, en la calle Cidro, 8 (Madrid), a las 11:30.

ĄĄTe esperamos!!

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