Membresa

Iniciaremos un nuevo ciclo de enseñanzas para solicitar la membresía de nuestra iglesia.
Te esperamos el domingo 4 de noviembre en la sala Córdoba a las 10 de la mañana.
Rogamos puntualidad.

Vigilia

Nos volvemos a ver el sábado 3 de noviembre, a las 10 de la mañana, en la sala Madrid.
Estáis todos invitados.

Boletn Salem

Al campo con Caín
Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató. Génesis 4:8
La historia de Caín y Abel es tan conocida que podemos cometer el error de saltárnosla al leer Génesis como si el Espíritu Santo no pudiera revelarnos algo refrescante y nuevo que nos impulse en nues- tro caminar diario. Cómo la re- sumirías? Seguramente me hablarías de los dos sacrificios, el de Caín y el de Abel. Después me contarías que a Dios le agradó el de Abel pero no el de Caín. Y terminarías con el trágico desen- lace: Caín mató a Abel.
Hasta ahí todo bien. Nadie te po- dría decir que no te has ajustado a lo que la mayoría hemos apren- dido en la escuela dominical, pero hoy quiero retarte a adoptar un nuevo enfoque. Qué tal si me ha- blas del gran amor de Abel por su hermano en lugar de la enorme maldad de Caín? Estimado hermano, Abel no era ningún necio. Él había durante años con su orgulloso hermano Caín. Habrían tenido con anterioridad sus más y sus menos. Caín fue el primer hijo que tuvo celos por el nacimiento de un nuevo miembro en la familia, Abel. Cuando nació Caín, Eva reconoció que por voluntad de Jehová había tenido descendencia, pero no se dice nada respecto a cuando dio a luz a Abel. Desde su más tierna infancia, Abel tuvo que aprender a convivir en un ambiente hostil gobernado por él primogénito Caín.
Abel no era un inconsciente, era una persona de fe, así lo describe Hebreos. Era una persona que buscaba agradar a Dios en cualquier ámbito en el que se moviese. Podemos decir que su corazón es- taba rendido al Señor. El autor de Hebreos afirma: Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sa- crificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella Hebreos 11:4.
Sin duda, por la fe Abel alcanzó testimonio de que era justo, y Dios mismo dio testimonio de sus ofrendas. Observa que dice ofrendas en plural, y no en singular. A menudo vemos el sacrificio de Abel y el de Caín como una acción concreta y particular, pero no es así. Ambos reflejan dos estilos de vida muy distintos. Uno de ellos busca agradar al Creador, el otro no. Uno de ellos es impulsado por un amor inconmensurable, el otro no. Uno de ellos ofrece lo mejor de lo que tiene porque sabe que es nada en comparación con lo que posee Aquel a quien se lo ofrece; el otro guarda para sí porque duda de la bondad del Creador. Uno de ellos camina con humildad, con un corazón entregado al designio divino, el otro no. Uno de ellos entiende que no está por encima del prójimo y que debe servirle, acompañarle, y recorrer una segunda milla si hiciera falta, el otro no. Uno de ellos sabe que Dios está de su parte aún en medio de la opresión y del caos, el otro no reconoce la voz ni la autoridad divina por audible que se manifieste esta. Con quién te identificas más?
Estoy pensando en las personas que sufren a diario injusticias, pero las dejan a un lado porque el amor del Señor les impulsa a salir de sí mismos, de sus propios deseos e intereses particulares e incluso de lo que consideran justo. Aquel día, Caín dijo a Abel: salgamos al campo. Y Abel salió por última vez al campo con su hermano. Hay un gesto de amor mayor? Qué libertad ardía en el corazón de Abel? Él fue el primer ser humano que murió a manos de otro. Por la fe, Abel dio aquel paso. Él sabía que el mismo Dios que se había agradado de su ofrenda también estaría con él en medio del peligro. Qué digo peligro! Dios estaría incluso con él más allá de la muerte! Nada ni nadie le podría separar del amor del Creador. Aleluya! Acaso tenemos una libertad mayor que está? Por la fe, Jesús salió también al campo y derramó su vida en un mundo que lo despreciaba. Él abrió una nueva senda para nosotros, una nueva perspectiva que rompe cualquier argucia humana, cualquier ataque contra nuestra persona. El tema de hoy no es la maldad de Caín sino el amor de Abel. Tam- poco es cómo obtener éxito material o financiero, ni siquiera espiritual. Abel no se enfocó en un conjunto de principios o valores que le condujeran a un mayor bienestar personal. Cual era la fuente de la que bebía? Abel era una persona consagrada a Dios, impulsada por la paz del Señor fueran cuales fueran las circunstancias que le rodeaban.
Te impulsa el precioso amor de Jesús para escapar de ti mismo cada día? Podrán atar nuestras manos, tapar nuestros ojos y sellar nuestra boca, incluso podrán imponernos algo injusto, pero nunca impe- dirán que el amor del Señor lata tan fuerte en nuestro espíritu como para que no marchemos al campo con Caín porque mayor es el que está con nosotros que los que nos oprimen.


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