Ayuno y Oración

Nos volvemos a ver el sábado 2 de noviembre. A las 10 de la mañana en la sala Madrid.
Estáis todos invitados.

Discipulado

Iniciamos un nuevo ciclo de enseñanzas titulado Métodos de estudio devocional. Ven, aprendamos a estudiar la Biblia para nuestro tiempo diario con el Señor. Te esperamos los domingos 13 y 27 de octubre a las 10 h en la sala Madrid.

Presentación niños

El domingo 20 de octubre habrá presentación de niños. Si quieres presentar a tu niño/a, apúntate en www.iglesiasalem.com en el apartado de Secretaría rellenando el formulario “Presentación de Niños” o acércate a Secretaría para apuntarte hasta el domingo 13 de octubre. Te contactaremos para indicarte los detalles que debes tener en cuenta el día de la presentación.

Boletín Salem

La fachada de mi familia
Siidentificáramos a la familia con un edificio, ¿cuántos de nosotros conoceríamos algo más que su fachada, o sobre qué terreno se construyó y cuál es el fundamento del mismo?
La historia de nuestra familia puede dar para mucho. Cada persona podría escribir un libro al respecto lleno de anécdotas y curiosidades que la mayoría de los que nos rodean desconocen. Después de la Biblia, quizás la obra más significativa que tenemos es el libro existencial de nuestros ascendentes.
No es sabio ignorar de dónde venimos ni cuáles fueron los principales rasgos generacionales que hemos heredado. Cuanto más los conozcamos más conscientes seremos de nuestra verdadera necesidad de salvación. No en vano, José, el hijo de Jacob, exigió en sus últimas voluntades que los hijos de Israel trasladaran sus huesos cuando salieran de Egipto. Él sabía el lugar al que pertenecía, y ni siquiera muerto quería permanecer donde no correspondía. Ismael, el hijo de Abraham y Agar, también regresó a la sepultura del patriarca cuando éste falleció. Aunque en ocasiones mirar al pasado puede resultar bastante doloroso, no tiene sentido renunciar a nuestros comienzos si Dios ya se ha hecho cargo de los mismos.
Si pudiéramos tirar de un hilito que nos llevara al origen de todo, hasta nuestros primeros ascendientes, llegaríamos a Adán y a Eva, los padres biológicos de la humanidad. Desde que ellos decidieron conocer el bien y el mal, todos nacemos con esa determinación. Dios no se quedó de brazos cruzados ante el error monumental de nuestros primeros progenitores. Él actuó inmediatamente: «Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió» (Génesis 3:2). El ser humano, contaminado por el pecado, necesitaba cubrirse ante la santidad de Dios. La naturaleza también pagó por las malas decisiones de Adán y Eva. Para vestir al hombre, Dios tuvo que sacrificar a un animal. La sangre comen- zaría su peregrinaje como símbolo de redención.
Fruto del pecado, nuestros primeros padres empezaron a desconfiar el uno del otro, dando lugar a la disensión familiar, al prejuicio, a la separación de roles, al uso y al abuso del otro, a la cosificación... Antes de caer, Adán y Eva no intuían dónde se metían, pero sí sabían lo que debían o no debían hacer; y desde su capacidad de decisión no pudieron haber elegido peor. A partir de aquel momento, todas las familias de la tierra han estado afectadas por el pecado. De ahí el misterio de la virgen María, quien concibió por obra del Espíritu Santo. Ella le aportaría al Nazareno toda su humanidad. Así, Jesús pa- deció como hombre y fue tentado en todo, sin embargo, aunque era cien por cien hombre, también era cien por cien Dios. Jesucristo no cedió ante la tentación ni el pecado. En un contexto peor, un mundo caído, él tuvo la misma oportunidad que Adán y Eva; pero a diferencia de ellos, Jesús salió victorioso de la tentación y la prueba. Venció al pecado y, al hacerlo, destronó al primer Adán rompiendo todas las maldiciones, dándonos la posibilidad de ser libres para siempre de la esclavitud del pecado. El Mesías, postrer Adán, abrió la única vía al Padre. Ya lo anticipó el profeta Isaías al decir con júbilo «en gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios; porque me vistió con vestiduras de sal- vación, me rodeó de manto de justicia, como a novio me atavió, y como a novia adornada con sus joyas» (Isaías 61:10).
Todas las familias de la tierra deberían escuchar al menos una vez en la vida que sólo Jesús puede ves- tirnos con las vestiduras de salvación y rodearnos con un manto de justicia. Estas vestiduras y este manto de justicia no dependen de ninguna moda con sus volátiles gustos que van y vienen. Es un ropaje que cubre nuestra maldad a los ojos de Dios gracias al sacrificio de Jesús. Estas ropas no se deterioran ni se pueden imitar, tampoco sustituir por otras. No hay imagen, ni Virgen (con mayúscula o minúscula) que pueda interceder, o salvarnos y cubrirnos con la justicia divina. Ni siquiera la Iglesia puede hacerlo. Solo Jesús, el Cristo, el hijo de Dios. Él es el único que puede cambiar el trágico rumbo que viene trazado por nuestra genética y nuestras costumbres heredados de nuestros primeros padres.
Cuando miramos al pasado no debemos quedarnos paralizados en Adán y Eva. Hay hombres que dicen “soy alcohólico porque mi padre bebía”, otros afirman “sufrí abuso de pequeño y desde entonces tengo problemas con el sexo”. El legado del pecado produce destrucción. Por malo que haya sido lo que hemos heredado, Jesús nos invita a no quedarnos en el legado de Adán y Eva sino a avanzar hasta lacruz,elmomentohistóricoenqueélnosliberódelacondenaeterna.Todalahistoriadelahumanidad no es más importante que estos dos acontecimientos. El primero habla de dónde venimos y qué es lo que ha sucedido con el mundo; el segundo de nuestra redención.
No podemos elegir en qué familia nacer, pero sí podemos presentarla cada día, con sus virtudes y de- fectos, ante el Creador del universo. Él ha provisto
todo lo necesario para la salvación de la misma.

fransanchezg.wordpress.com

No importa cuánto brille el sol en nuestras vidas o cuán poderosos nos sintamos, el versículo 1 enfatiza: “hijos de los poderosos, tributad a Jehová, dadle gloria”.

Para recibir este boletín por e-mail escribir a envioboletin@iglesiasalem.com

DESCARGA EL BOLETÍN COMPLETO

Tambien puedes descargarte los boletines anteriores:


Culto de celebración

Todos los domingos, en la calle Cidro, 8 (Madrid), a las 11:30.

¡¡Te esperamos!!

© 2009 - 2016 Iglesia Salem (C/ Cidro, 8 - Madrid)